La sumiller de Vila Viniteca y finalista por Cataluña del premio de La Nariz de Oro, Elisa Barroso, explica lo que tenemos que hacer cuando nos sirven el vino en la copa. “Tienes que moverla en redondo, en sentido contrario a las agujas del reloj, para airear el vino, porque el caldo lleva mucho tiempo encerrado en la botella y necesita aire para que sus aromas evolucionen y se puedan desprender y expresar”.
Una vez aireado, hay que probarlo, pero antes de tragarse el pequeño sorbo, hay que entreabrir ligeramente la boca para dejar pasar un poco de aire. Esto se hace porque la boca la tenemos caliente y con la ayuda del aire, que se queda entre el vino y el paladar, se desprenden más los aromas, explica Elisa Barroso.
Pero hay que tener en cuenta que cuando te sirven un vino y te ofrecen la prueba “no puedes tirarte atrás si no te gusta”. Sólo lo puedes rechazar “si está picado, tiene corcho o algún defecto, como el olor a humedad, a tierra mojada o sabe avinagrado”.
Por eso tenemos que aprender unos trucos para no fallar en nuestra elección. Según Daniel Roset, el sumiller finalista por Madrid del Restaurante Xentes, “lo ideal es que tanto la comida
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