Cuando leemos la etiqueta de una botella de vino, más de una vez hemos visto la típica frase que dice '
contiene sulfitos '. Mucha gente puede creer que es algo artificial que han añadido al vino, pero esto no es realmente así.
El
dióxido de azufre es un compuesto de azufre y oxígeno que se produce de forma natural durante la fermentación en cantidades muy pequeñas. Hay algunos productores de vino que también lo agregan de forma manual.
Para que nos hagamos una idea, el
dióxido de azufre vendría a ser el medicamento que cura al vino de algunas enfermedades y le previene de otras.
El
dióxido de azufre no es más que un
antibacteriano que impide que el vino se vuelva vinagre. Inhibe las levaduras y así impide que los vinos dulces se fermenten en la botella. Además, es un
antioxidante que mantiene el vino fresco y a salvo del oxígeno.