Airear el vino.

El término respirar usualmente se refiere al proceso de airear el vino o exponerlo al aire. A veces un vino joven mejora un poco al airearlo. Pero sacar el corcho, sin más, y dejar reposar la botella, es un modo verdaderamente ineficaz de airear el vino. El pequeño espacio que hay en el cuello de la botella es demasiado escaso para permitir que el vino respire gran cosa.

Cómo airear el vino?

  1. Verter el vino dentro de una frasca o decantador (un recipiente de cristal fino con capacidad para una botella entera).
  2. Servir el vino en copas grandes por lo menos diez minutos antes de tomarlo.

Muchos vinos tintos necesitan decantarse, pero sólo unos pocos blancos-y algunos vinos de postre-pueden beneficiarse de la aireación, tanto porque el aire puede ayudar a redondear sus taninos, en los casos en que éstos destacan en exceso, como porque el aire, en los vinos que han permanecido mucho tiempo embotellados, ayuda a eliminar los aromas de reducción que la falta de oxígeno genera en el vino. La mayoría de los vinos blancos pueden consumierse nada más servirlos, a menos que estén demasiado fríos.

Los vinos tintos potentes, especialmente altos en tanino-tales como los Cabernet Sauvignon, algunos de Burdeos, varios vinos del valle del Ródano, y muchos italianos y españoles-saben mejor realmente tras la aireación porque sus taninos se suavizan y el vino se vuelve menos áspero. Cuanto más tánico es el vino, más tiempo necesita para respirar.

Por regla general, una hora de aireación es tiempo suficiente para suavizar la mayoría de los vinos tintos con taninos muy presenes. Una excepción a la regla de una hora serían muchos Barolos o Barbarescos. Estos vinos son hasta tal punto tánicos, que casi pueden ponerse de pie. Con frecuencia mejoran con tres o cuatro horas de aireación.

Dos razones para decantar el vino:

  1. Para dejarlo “respirar”. Cuando el oxígeno del aire se combina con el vino abre los sabores de éste; recuerda que el vino ha estado encerrado en la botella, a veces, durante varios años, en un estado contenido de desarrollo. Igualmente, cualquier olor ajeno al vino tendrá oportunidad de disiparse en el aire.
  2. Para separar los sedimentos sólidos del vino. El sedimento, por lo general, empieza a formarse en los vinos tintos más o menos ocho años después de la cosecha.
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