Eliminar los sedimentos en vinos añejos.
Algunos vinos tintos forman sedimentos (partículas de tanino y otras sustancias que se solidifican con el tiempo y caen al fondo de la botella), por lo general, a los ocho o diez años de edad. El sedimento puede tener un gusto un poco amargo (recuerde que es tanino). Así mismo, las partículas oscuras que flotan en el vino cerca del fondo de la copa suelen resultar poco atractivas.
Para eliminar los sedimentos, deje la botella de pie por lo menos un día o dos antes de disponerse a tomarla, de manera que los sedimentos sólidos se depositen en el fondo. Después, vierta el vino en un decantador: hágalo despacio, mientras mira al interior de la botella a medida que va saliendo el vino hacia el cuello. Vigile el vino de manera que pueda detener el proceso si nota que éste comienza a venir turbio desde el fondo hacia el cuello. Para poder ver el vino dentro de la botella mientras lo vierte necesitará una luz fuerte que atraviese la botella. Generalmente se utilizan velas para vigilar cómo pasa el vino por el cuello, porque además de alumbrar aportan un toque romántico, pero una linterna puede resultar todavía mejor (es más brillante y no parpadea). Deje verter el vino en el decantador cuando llegue el sedimento, que estará hacia el fondo de la botella.