Bodegas Protos de Peñafiel

En la actualidad el diseño de nuevas bodegas por prestigiosos arquitectos se ha convertido en frecuente. Sin embargo, las instalaciones de Protos marcarán un antes y un después en el dominio magistral de las técnicas arquitectónicas aplicado a espacios funcionales, que no sólo facilitan las labores propias de una bodega, sino que convierten a las estancias en verdaderas obras de arte, como sucede con el dormitorio de barricas -que alojará a alrededor de 10.000-, donde el lujo es el espacio, en una austeridad que huye de adornos y artificios, con el hormigón pulido, el cristal y la madera como materiales protagonistas en toda la construcción del prestigioso estudio de arquitectura Rogers Strik Harbour + Partners liderado por el genial arquitecto inglés Richard Rogers.

El nuevo edificio, una reinterpretación moderna de una bodega tradicional, se ubica en Peñafiel, un pequeño pueblo cercano a Valladolid, en la comunidad de Castilla y León, al norte de España. La bodega se asienta al pie de la montaña sobre la que se encuentra el castillo medieval de Peñafiel, y utiliza sus entrañas –un área subterránea de más de dos kilómetros de túneles y galerías– ócomo cámara de envejecimiento del vino.



El área de producción, que se sitúa encima de la bodega, parcialmente hundida con respecto al nivel del suelo, ha sido diseñada para dar cabida a los depósitos de fermentación y almacenamiento, al igual que a la planta embotelladora, equipo de embalaje, varias áreas técnicas y plataformas a las que se puede acceder en todo tipo de vehículos.

Las plantas de producción y bodega también albergan las instalaciones administrativas y sociales, las áreas de degustación de vinos y un pequeño auditorio para presentaciones y eventos comerciales. El diseño también incluye un jardín hundido escalonado con vistas panorámicas del castillo en lo alto y a través del que penetra la luz natural a la zona de oficinas.

El nivel de entrada principal para empleados y visitantes también incluye muelles para la entrega de la uva y un espacio desde el cual los visitantes pueden ver la planta de producción ubicada un nivel más abajo.

En términos de composición arquitectónica, el edificio se asienta sobre un zócalo triangular que ocupa la totalidad del solar. Las cinco bóvedas parabólicas entrelazadas que descansan sobre grandes arcos de madera laminada se han revestido de tejas de terracota para crear una estructura articulada ligera. Esta forma modular rompe el volumen y escala global del edificio, creando una estructura que está en sintonía con los edificios adyacentes y el paisaje circundante.

El ambiente fresco necesario para almacenar el vino se crea mediante el uso eficaz de la masa térmica del subsuelo. La fachada sur está protegida por los salientes de nueve metros de la cubierta mientras que un sistema brise-soleil de grandes lamas fijas da sombra a la fachada oeste. La capa de aguas freáticas favorece el intercambio térmico por la noche y un sistema de aire mixto permite el uso de refrigeración nocturna gratuita en primavera y otoño.

El proyecto arquitectónico ganó el World Architecture Festival Award 2009 en la categoría de “Producción, Energía y Reciclage”

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