Ladario y Señorío de Rubiós, reyes del vino gallego
Los grandes protagonistas del sector vitivinícola gallego de este año tienen nombre propio: Señorío de Rubiós Condado de Tea y Ladairo. Un blanco y un tinto, dos vinos muy diferentes al gusto que, sin embargo, han maravillado por igual los paladares de los miembros del jurado de la XXIII Cata de Vinos de Galicia, que le han otorgado el premio a mejor blanco y mejor tinto de nuestra comunidad entre los 185 caldos participantes, perteneciente todos ellos a las 5 denominaciones de origen gallegas (Ribeiro, Monterrei, Rías Baixas, Valdeorras y Ribeira Sacra).
Señorío de Rubiós es un vino elaborado en la bodega Coto Redondo, de la Denominación de Origen Rías Baixas. Se le considera albariño, aunque el enólogo de la bodega, Jorge Hervella, explica que también se incluye en el proceso de elaboración uva de treixadura y de loureira, lo que aporta “a la potencia de la uva albariña, que es la principal, el tono de manzana verde de la treixadura y los matices florales de la loureira”.
A la hora de hablar sobre las características de este Señorío de Rubiós, Hervella explica que “destaca sobre todo por su gusto y su olor; es un vino muy goloso, muy fácil de beber, que invita a una segunda copa y, lo más importante, para cualquier paladar”. Por su parte, Cristalina Álvarez, miembro del jurado, destaca de este caldo su baja acidez, que le permite ser “un buen acompañante” tanto en pescados como en platos de carne y añade que “aunque su color no difiere del de cualquier otro vino albariño, su sabor y su aroma le dan unas peculiaridades que lo han hecho digno ganador del certamen en el apartado de blancos”.
La graduación del Señorío de Rubiós es de 12,5º y el proceso de elaboración se realiza en acero inoxidable y no en barrica, manteniéndolo a una temperatura controlada de 16º durante dos semanas.
El precio de la botella ronda los 6 euros en bodega aunque Hervella confiesa que “es casi imposible encontrar en la actualidad una botella de esta cosecha, la producción está casi agotada”. Otra señal de la buena calidad de este caldo.
En lo más alto del podio, junto al Señorío de Rubiós, se erige el considerado desde hace unos días como mejor tinto gallego de este año, el Ladairo, elaborado en la bodega del mismo nombre, perteneciente a la Denominación de Origen de Monterrei.
El enólogo de la bodega Ladairo, Álvaro Bueno, resalta que se trata de un vino elaborado “con una maceración tradicional” en la que se utilizan variedades de mencía, tempranillo y brancellao.
Los viñedos de esta uva se sitúan en el monte Ladairo, donde las cepas, de entre 25 y 30 años, dan lugar a este morapio. “Es un vino de color rojo-granate, con muy buena capa y un aroma muy afrutado, que recuerda a los frutos rojos, pero que también tiene cacao y vegetales” explica el enólogo.
El presidente de la D.O. de Monterrei, Antonio Méndez, se deshace en elogios cuando tiene que hablar de esta etiqueta. “El Ladairo ha conseguido el reconocimiento a mejor tinto gallego en cuatro ocasiones en los últimos cinco años”, explica Méndez, y añade que “es un vino que entra muy bien en el paladar, ágil y fresco, de gusto largo y persistente”.
En cuanto a la elaboración, destaca el proceso de estrujado, que es muy suave (la uva va casi sin partir) y da lugar a maceraciones relativamente cortas de entre 10 a 12 días. “El proceso de creación que sigue nuestra bodega es lo que ha llevado a nuestro tinto a conseguir este título un año más”, explica Bueno, y añade que “las maceraciones cortas son la clave en el sabor, gracias a este proceso conseguimos sacar un vino suave, fácil de beber, con una estructura muy buena”.
Es este un vino de 13,5º de graduación que, a diferencia de lo que ocurre con el otro ganador, se conserva en barrica 22º de temperatura, algo que, según Cristalina Álvarez, “gustó mucho en la cata, ese sabor a la barrica tan característico”.
Otros vinos destacados
Además de los dos ganadores, que se eligieron entre 20 vinos finalistas (10 tintos y 10 blancos) hubo premios para el mejor vino de cada denominación.
Así en Monterrei, además del Ladairo, hubo acio de oro para un blanco, el Terra do Gargalo Godello e Treixadura, al que Antonio Méndez describió como “un vino muy característico de la zona, con unas propiedades muy singulares, típicas de la comunidad gallega”.
En Rías Baixas el acio de oro cayó también para un vino de la bodega Coto Redondo, el Señoría de Rubiós Albariño 2010, un vino similar al gran ganador de la bodega de Rías Baixas pero, según Jorge Hervella, “más joven”.
En la Denominación de Origen de Ribeiro el acio se fue para el vino Coto de Gomariz, que, según Pablo Vidal, director técnico de la denominación, “es un vino muy natural, de aromas muy propios de nuestra denominación”.
En Ribeira Sacra la mención fue otorgada a la etiqueta Rectoral de Amandi, que tuvo muy buena acogida, mientras que en Valdeorras el acio se lo llevó el Calgueira, de Adega Germán Rodríguez Prada.