Las bodegas elaborarán vinos más baratos pese a la calidad de la cosecha

La acumulación de excedentes, la crisis y el aumento de ventas del joven roble, en detrimento del crianza, empujan a los productores a recortar el margen de beneficio.

Las últimas uvas de la vendimia del 2009 en la Denominación de Origen Ribera del Duero entraron el pasado miércoles en el lagar de la bodega Pago de Carraovejas, en Peñafiel. Pedro Ruiz, director de la firma, asegura que este año «la recolección ha transcurrido sin problemas». La buena calidad de la uva apenas ha hecho necesaria la mesa de selección, aunque ésta sí se ha utilizado para el 30% de la materia prima que se adquiere en el entorno. Unos racimos de gran calidad que el joven empresario defiende para sus cerca de 900.000 kilos recogidos. Las cuadrillas iniciaron la recolección el día 1 de octubre y la última partida de cabernet sauvignon entró en la bodega el martes pasado. Casualmente, estas uvas dieron por concluida la campaña, según los servicios técnicos del Consejo Regulador.

La añada de este año ya fermenta sin problemas en toda la región. En los próximos días aparecerán los primeros vinos: serán las maceraciones carbónicas y una minoría de blancos. El tinto de uva mencía maceración Palacio de Canedo ha sido el primero en salir al mercado. Prada, su creador, lo presentó en El Bierzo el pasado domingo. Y así se abre camino el vino del 2009, que nació en una vendimia generosa en cantidad y calidad, cuya recolección se desarrolló con absoluta normalidad, sin sobresaltos, ni cambios climáticos que alteraran el trabajo de los vendimiadores. Un vino bien nacido que tendrá que abrirse camino en un mercado igual de competitivo que el pasado año, pero marcado por una crisis que frena el ímpetu de las ventas, que ha sido una constante en esta década.

Las previsiones de este año se han cumplido y rozará los 220 millones de kilos de uva en toda la región, sin contabilizar las hectáreas del viñedo amparado por el paraguas de Vino de la Tierra de Castilla y León. Una cifra ligeramente superior a la registrada el año pasado, que este año se justifica porque se ajusta a lo que sería una campaña media en casi todas las zonas amparadas. Las fuertes temperaturas de este verano aceleraron la maduración de la uva, pero gracias a la templanza y a las ligeras lluvias de la última quincena de septiembre, el total del viñedo del Duero ha cerrado la campaña con la recogida de una uva muy sana.

A 0,25 céntimos el kilo
El volumen de producción no ha trastocado las estimaciones que anunciaron los muestreos en agosto y septiembre. La DO Ribera de Duero, con casi 88 millones de kilos, la DO Rueda cruza la raya de los 60, las 50 bodegas toresanas acarician los 20 y Cigales se planta en no más de nueve. La DO Bierzo no alcanza los 16 y entre las DO Arribes, Arlanza, Tierra del Vino de Zamora y Tierra de León no suman más de siete millones de kilos de uva, a lo que se puede sumar un par de millones procedentes de las zonas de Vinos de Calidad de Valtiendas y Valles de Benavente. No hay que subestimar la producción no controlada por consejos reguladores (salvo los viticultores amparados por Vino de la Tierra de Castilla y León) pues son millones de kilos los que se recolectan en el resto de las zonas como Cebreros, Sierra de Salamanca, el Duero Medio (Sardón-Tudela), norte de Burgos (Merindades) y las riberas del Órbigo, en León, con una producción a tener en cuenta. Todas juntas han llenado en lagar regional con al menos 220 millones de kilos.

No es de extrañar que muchos técnicos califiquen esta cosecha como una campaña de las mejores en el comportamiento de la última fase del ciclo vegetativo, a pesar de registrarse índices más bajos de acidez y de una maduración fenólica que ha tardado algo más. De forma general, color, aroma, polifenoles, taninos y los parámetros de alcohol y acidez garantizarán la elaboración de vinos jóvenes y de tintos con capacidad para el envejecimiento. Una vendimia con una sanidad que pocas cosechas consiguen alcanzar.

Pero esta vendimia también será la del año en el que la crisis económica planeó en la viña, con precios bajos de la uva y dificultades para vender la materia prima. Las bodegas han frenado la demanda de uva ante la situación de un mercado más apagado, al igual que esta situación ha obligado a muchas bodegas a ’sacar’ uva a otras zonas foráneas, como es el caso de Cigales y Toro, a las que se suman las producciones de uva no amparadas por ningún consejo ni asociación, que han soportado los precios mas bajos de los últimos años. De ahí que algunos viticultores de áreas deprimidas no hayan vendimiado ante un panorama de 0,25 céntimos el kilo.

La acumulación de excedentes en las bodegas ha obligado a muchos directores comerciales y consejos de administración a aprobar significativas reducciones en los márgenes de beneficio. Un esfuerzo que también se ha producido en buena parte de la distribución, desde los lineales de las grandes superficies hasta las estanterías de las tiendas especializadas. Quienes visitan estos últimos comercios se decantan, en su mayoría, por elaboraciones de precios inferiores a los 15 euros. Con carácter general, el tradicional consumidor de crianzas de la Ribera del Duero ha pasado a adquirir el joven roble. Mientras, en el conjunto de denominaciones de origen de la región ese mismo descenso se ha producido desde los tintos reserva hacia los crianzas.

Fuente: Nortedecastilla.es

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