Uvas para controlar incendios

Con las altas temperaturas veraniegas aumenta la demanda de productos para ralentizar la propagación del fuego. A la cabeza de las peticiones se sitúa China, que necesita cada vez más retardantes. Los expertos prevén que en los próximos 12 meses la demanda de productos químicos para este fin en el gigante asiático aumente un 13%. A nivel global, se estima que el valor del mercado mundial de retardantes del fuego alcance este año los 3.700 millones de dólares (2.984 millones de euros) y el mercado de productos químicos sin halógenos para prevenir los incendios se sitúa ya en los 2.720 millones de dólares.

La mayoría de los químicos utilizados para controlar la propagación de las llamas están presentes en los plásticos de coches, trenes o aviones y cada vez hay más estudios que señalan que pueden causar serios problemas de salud.

Alternativas ecológicas
Por eso, los científicos continúan a la búsqueda de otras alternativas que permitan solventar el problema que suponen los incendios pero sin atentar contra la ecología ni los organismos vivos.

Uno de los últimos avances se desarrolla con productos químicos de grado alimenticio. El descubrimiento, realizado por el investigador sueco Mats Nilsson, se denomina Devoradores de Calor Molecular (MHE por sus siglas en inglés). La base está en una reacción entre un ácido orgánico y una base inorgánica que genera una fuerte reacción exotérmica. El aumento de la temperatura crea una barrera en la superficie que impide la expansión del calor y la consiguiente de las llamas.

Las pieles de las uvas de los cítricos podrían ser la materia prima idónea para generar estos MHE, lo que ofrece, además de un producto innovador, una alternativa sostenible, al abrirse la posibilidad de reciclar los deshechos de uvas y cítricos. Esto resultaría de gran utilidad en las regiones productoras de vino.

Imagen de DIDS
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